De Japón a Delhí

de viaje desde Osaka a Delhi….

Eran las seis y media de la madrugada, el despertador suena con fuerza, no logra despertarme estoy en la ducha, pensando en el largo viaje que tengo por delante.

Es hora de realizar el check – out, me dirigo a mi primera estación de metro, para posteriormente tomar otro  que es el que me dejara en  la estación de tren de Kioto, en el tren de 30 minutos de duración, asaltan a mi mente las miles de imágenes que son imborrables de una maravillosa nación cómo es Japón.

Hasta última hora son amables, sonrientes y excelentes personas.

Llegado al aeropuerto Internacional de Osaka, es hora de ubicarme para posteriormente ir decidido a la terminal 1 sur, una vez allí y tras revisar que mi vuelo aún no aparece en las pantallas es hora de ir a tomar un merecido café. Pronto el aeropuerto me recuerda que aún estoy en Japón y no hay cafeterias, solo desayunos típicos Japoneses, mi cuerpo pide cafeína.

Abatido y en vista que es imposible un café caliente, observo que las maquinas expendedoras tienen cafe frío y a sabiendas que ni de lejos sera un buen café. Tomo un poco de ese amargo y frío café.-

Es hora de ir a embarcar el primer paso es Osaka-Pekin y el segundo es Pekin-Delhi.

Donde por cierto no tengo hotel reservado, uff esto se pone interesante.

Tras un largo día y  haberme humillado de nuevo en China está vez usurpando las power bank que llevaba para cargar el móvil en situación de emergencia, indicándome en un perfecto pero incomprensible chino que no me las devolvian.

Llego a Delhi, cansado frustrado y mal humorado recordando el incidente en el aeropuerto.

Ahora es la parte divertida, jejeje, no tengo dinero, los cajeros no funcionan y no me dejan dormir en el aeropuerto, tras haber encontrado un lugar perfecto, ¿Que hago?

Tirar de ingenio, me registro por internet en un hotel de Delhi y veo que tienen servicio de recogida, les remito un mail y les indico que estoy en el aeropuerto, que por favor me envíen a su chofer.

Nada mas salir del aeropuerto me doy cuenta del caos que reina en delhi, y son las 4 de la mañana todo está en silencio, todo  menos las bocinas y pitos que no cesan en ningún momento.

Llego al hotel y me instalo en una habitación que como mínimo está limpia, los olores es para otra entrada.

Mañana a descubrir la ciudad y en los posteriores días el norte de India.

 

 

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Un gran bache emocional

Durante este tiempo de viaje, he tenido muchas batallas que librar conmigo mismo. No resulta nada sencillo el tener que estar continuamente pensando que es lo que tengo que hacer a semanas vista, si muchos días desconozco que es lo que me va a deparar ese mismo día.

Venia proveniente de mi tour por Japón, ya había visitado su capital Tokio con una excelente persona y amiga Ikuko Ogawa.

De allí me desplace hasta Hiroshima,hoy es una ciudad en la que el único recuerdo es el del monumento. hare una entrada mas extensa sobre ello.

Llegaba a altas horas de la noche a Osaka, y gracias a la generosidad de los Japoneses, halle casi sin problemas el único hotel que he dormido en este viaje.

Una vez realizado el check in me dirijo a mi habitación, para mi sorpresa obtengo un premio inesperado para mi, no puedo dormir en toda la noche,  pienso para mi mismo… ¿sera posible ahora que duermo en una cama de verdad? no puedo  dormir… Increíble pero cierto, aprovecho el tiempo preparando el siguiente país que tengo de destino.

Noto que mi energia en lugar de volver a estabilizarse en mi, me abandona de una forma que no conocía, siento que apenas puedo ir andando, pero sigo un paso tras otro.

Debo de gravar, debo de cumplir con mis minimos aunque mi cuerpo y mi mente están saturados, cuando lea esto mi madre me mata, fijo que me mata. Siempre me dice que duerma y descanse.

Sin apenas energia, me incorporo de la silla  y pienso una ducha me vendra fantastica para reponer fuerzas, pero nada mas lejos de la realidad que la ducha, surte el efecto contrario, me deja aún peor ahora es momento de tomar una dura decisión sigo o…¿ me planto?.

Mi cuerpo dice que no puede mas, pero mi mente retrocede en el tiempo y consciente de los sacrificios que he realizado para llegar aquí, me dice que me vaya a ver el Castillo de Osaka, así lo hago, sin fuerzas sin poder caminar, casi sin ver….

llego al castillo y comienza la diversión, mi batalla particular yo contra mi mismo.

Recuerdo las palabras de un buen amigo que me dice que este orgulloso de lo que estoy haciendo yo solo.

Rapidamente pasan dos días  y nuevamente me dirijo a la enorme estación de Osaka, pasando antes por tres lineas de metro diferente más dos  autobuses, una vez allí me dirijo a la taquilla para obtener el ticket hacia donde me encuentro ahora en Kioto.

De nuevo son varios metros y autobuses hasta volver a recalar en mi nuevo hostel, todos mis planes se ven frustrados. he debido de cambiar toda mi ruta por no hallar lugares para dormir.

Llego al hostel cerca de las 12:00 del medio día, sin tiempo que perder pido la contraseña del wifi para realizar la reserva hasta el día 21 de Septiembre día que nuevamente cambio de país.

Para no entrar en detalles de como es mi nuevo hostel, observo una pequeña mesa al fondo de la habitación que une una cocina y una mesa con un comedor o pequeña sala, tomo posesión de la pequeña mesa, en la mesa grande están otros tres huéspedes que están planeando sus visitas de ese día.

Poco a poco entro en su conversación, casi sin pretenderlo entro con ellos en la inesperada visita al monkey park y al bosque de bamboo, una experiencia increíble, conforme puedo disimulo mi evidente estado anímico y físico, me preguntan, hablamos pero mi cuerpo no puede mas, noto que me fallan las piernas, entro en una zona desconocida para mi, es tanta la ilusión y las ganas que tengo de lograr mi sueño que supero ese momento, cuando ya es evidente que no estoy bien me ofrecen sus hombros para que me apoye.

Noto que gracias a mi fuerza de voluntad y a tantos sacrificios realizados avanzo  con paso firme. esa noche abandono al grupo temprano y me voy a la cama, apenas duermo y a la mañana siguiente.

Lee esta en la mesa del comedor planeando su día. Muy amable me pregunta ¿cual es tu plan para hoy? mi cuerpo dice dormir y no hacer nada, mi mente dice comerme el mundo, contesto con una sonrisa ¿ y el tuyo ? sin darme cuenta nos vamos tres huéspedes del mismo hostel a un mismo destino, nos unimos y alla que vamos como los tres mosqueteros.

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Observo las escaleras y me digo ¿podrás?

Respuesta: Por supuesto.

La sensación de poder controlar el dolor, el desanimo, las pocas ganas, el abatimiento, son superadas con creces con la risa, la emoción de poder contagiar mi filosofía de superación a mis nuevos compañeros de viaje es tal que pronto tres auténticos desconocidos, unimos criterios, gustos y sobre todo respeto.

Por la tarde, Lee y yo nos desplazamos a la estación de bus para poder realizar unas compras y ver un espectáculo como antes no había visto en las escaleras de un centro comercial

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El resto de la historia es de esta mañana que me he ido a visitar unos templos cercanos al hostel y a mi regreso he encontrado este detallazo por su parte algo que pocas veces recibo, durante este viaje.

 

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Pocas son las palabras que puedo escribir ante esta muestra de amistad.

Cierto viajar solo no es fácil, pero cuando recibo este tipo de detalles, se hace mucho mas fácil y sobre todo ha vuelto esa energía.

Vuelvo a estar dispuesto a continuar con este reto, este sueño que estoy viviendo.

Soy un gran afortunado.

 

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Un reencuentro imborrable.

Llegaba a Tokio, procedente de Hong Kong,Eran altas horas de la madrugada cuando llegue al aeropuerto,tras sufrir turbulencias y retrasos ,  nada mas llegar y con las tarjetas debidamente cumplimentadas era hora de pasar por inmigración, mis pies se hundían en una moqueta que esta pintada de diferentes colores los cuales determinan si eres extranjero o local, avanzo y observo que estoy solo en la “cola”, el agente de aduana ataviado con esas caretas como si fueran a operarme, tapan por completo su rostro, boca y nariz, he leído que en muchas ocasiones hacen esto porque están resfriados y no desean contagiar a nadie mas, admirable detalle.

Avanzo con la mejor de mis sonrisas y le saludo en perfecto japonés, konichiwa “hola” me devuelve el saludo y sus ojos rasgados de pronto parecen salirse de sus órbitas porque un occidental le ha saludado en su idioma, después de un exhaustivo examen de mi pasaporte observa que le es muy complicado escanearlo y llama a otro compañero para que le indique cual es procedimiento a seguir, yo entiendo algo como es Español y pocas palabras mas…

Al fin me toman una fotografia y escanean mis dos dedos anulares, ya estoy en Japón… No aún queda un paso mas antes de poder salir del aeropuerto, registro de maletas, por casualidad el agente de aduanas advierte que mi mochila “gordi”, (la llamo así debido al peso que llevo en ella), esta sellada con una malla metálica que protege su interior y advierte en mi cara el cansancio de tantas horas de vuelo y me sonríe diciéndome come-on pass.

Ahora restan mas retos a superar, ¿Cómo llego a mi Hostel?, de un vistazo veo en mi reloj marca las dos de la madrugada y me digo ay dios mío ¿Que hago? me quedo a dormir aquí en el aeropuerto y mañana con tranquilidad veo el mejor modo de llegar.. Pero cómo siempre me lanzo a la aventura sigo a los demás pasajeros y confío en que todo ira bien.

Una vez llegado a mi hostel, advierto que está cerrado a cal y canto y no estoy para quedarme a dormir en el portal, pero si hay que hacerlo se hace.

Por suerte oyen mis golpes o porrazos no se bien en que punto me quede, y me abren las puertas,  su amabilidad se hace patente, aunque me cobran 120€ por llegar fuera de horas.

Paso dos días durmiendo en un futon que es mas o menos dormir en el suelo, esto para una posterior entrada.

Y llega un momento muy esperado para mi.. Volverme a ver con Ikuko Ogawa, nos conocimos en un curso de Pandoras Box en las islas Azores, habían pasado muchos años y nuestro contacto era gracias a las redes sociales.

Estaba muy nervioso, esa lluviosa tarde de Domingo, me dirijo al metro para tomar la linea que me llevaría a tan esperado reencuentro, en el metro miles de pensamientos cabalgan en mi mente.

Llego a la estación 5 minutos antes de la hora acordada y observo que no hay nadie mas en el anden, espero con la gordi a la espalda y la cool en mi pecho, recuerdo cuando hacia dieta  y me digo si me pesara ahora, buffffff!!!!! entre las dos mochilas mi cuerpo sustenta 40 kilos.

Y de la nada oigo mi nombre, es ella es Ikuko que esta al otro lado de la via, nos saludamos agitando las manos ambos emocionados hacia mas de 15 años que no nos veíamos.

Nos citamos en la salida del metro, y ella espera con su familia al otro lado de la calle, sigue lloviendo y observo a su hija y su hijo, ella vestida con vestido negro, elegante y simpática, su marido vestido con pantalón claro y americana, muy elegante al igual que los niños, nos damos un fuerte apretón de manos su marido y yo, saludo a los niños y advierto que existe casi al instante una conexión entre Alice y yo, adoro a los niños y creo que lo advierten enseguida.

Me invitan a cenar sushi, que es el mejor que he comido en mi vida todo super fresco, el restaurante esta ubicado a pocos metros del famoso mercado de Tokio.

Una vez terminado y lloviendo de nuevo me dirijo con ellos hasta lo que por unas noches va a ser mi casa.. Las vistas que tengo desde mi casa, me dejan sin palabras para escribir.

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Podría escribir un millón de palabras, para dar las gracias por tan gran hospitalidad y preocupación hacia mi.

Pero lo único que puedo decirles desde este espacio es que tienen un trozo de mi corazón.

Con ellos he vivido momentos inolvidables que siempre guardare en mi, momentos mágicos, momentos únicos.

Ikuko Ogawa and family  you’rs will be always in my heart. Thanks for all.

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Este es otro momento mágico, el es el profesor de tambores no su marido.

 

 

 

 

 

 

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