Las Pergoleras, una historia de teatro.

Dicen con mucha razón, que la historia la escriben los victoriosos.

Pero también es cierto que la historia oral, y particularmente la preservada en la cultura popular, pueden sobrevivir con distintas visiones de los hechos y las aspiraciones de las otras personas que también participamos y hacemos la historia día a día, puesto que la historia no es solo escrita por las innecesarias guerras.

Es más, para mi se escribe con la sobrevivencia diaria, las importantes victorias cotidianas que nos permiten sobrevivir e incluso aportar ese famoso granito de arena a mejorar nuestro mundo.

Por ello hoy escribo esta historia sobre las Pergoleras de Santiago de Chile.

Iglesia de San Francisco y pergola al ladoLas Mujeres que trabajan en la Pérgola a través del tiempo han tenido cambios muy positivos.
Hace sesenta años las mujeres eran en su mayoría analfabetas sin ninguna preparación profesional, lo que no les dejaba ninguna alternativa para mejorar su forma de vida, algunas de éstas mujeres empezaron a vender flores a la orilla del río en tarros y baldes, en poco tiempo la cantidad creció y las autoridades de la época viendo la necesidad de estas esforzadas mujeres que en el invierno se mojaban y entumían de frío y en verano se asaban de calor y sus flores se marchitaban muy rápido lo que hacía que no tuvieran muchas ganancias.

Cuyo significado era que nunca podrían tener una mejor calidad de vida. Por ese motivo les construyeron lala pergola de flores junto a la iglesia de San Francisco que hoy se conoce como Pérgola Santa María, esto cambio la vida de las vendedoras de flores, que ahora pasaron a llamarse “pergoleras ” con un local establecido empezó a llegar más clientela y poco a poco la Pérgola se fue haciendo más conocida al ser mejores las ventas pudieron mandar a sus hijos a la escuela y gradualmente fue desapareciendo el analfabetismo, muchos de estos hijos de pergoleras buscaron otros derroteros, pero siempre a través de estos casi cincuenta y cuatro años uno de ellos se quedaba al lado de su madre siguiendo la tradición.

 

Hoy día todas las pergoleras de menos de cincuenta años tienen escolaridad casi completa y con orgullo algunas tienen hijos universitarios. Pero, para llegar a esto ha sido un sacrificio muy grande debido a nuestra jornada de trabajo de más de dieciséis horas diarias y por las condiciones en que trabajamos.

 

Ya que trabajamos en un ambiente muy húmedo lo que afecta nuestra salud, casi todas terminamos con una artrosis en grado muy avanzado, constantemente tenemos resfríos muy severos y muchas nos hemos enfermado de los riñones debido al frío y la humedad. Pero de todas maneras estamos orgullosas de ser pergoleras y amamos nuestra Pérgola y seguimos nuestra tradición y esperamos continuar en el tiempo a pesar de que las autoridades actuales no sean como las de antaño que se preocupaban de las personas.
Nos gustaría que más personas nos conocieran y vieran lo que nosotros hacemos con nuestras flores, que muchos llaman verdaderas obras de arte y nosotras humildemente llamamos nuestro trabajo.

En un día calmo, vístanse de pantalón, zapatillas y con afecto, corroboren personalmente que de estas mujeres está llena la Vega.

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